El mencho Alcides Farías. De Javier Etchemayte
 


Relación de un criollo que fue arreado a Gualeguaychú cuando el locaut patronal en marzo del 2008.
I
Aquí cantará un pión,
si lo quiere el estrumento,
pa echar a los cuatro vientos
semillas de su amargura
a ver si de la tristura
me brota algún dulce acento.
La guitarra dijo ¡quiero!,
ya se apronta la garganta.
Hay quien miente y canta
con retrucos de bolazo
pero se rajan pal mazo
ande un ancho se planta.
Aura cantará Farías,
un criollo del litoral.
Si canta bien o canta mal
todo el mundo lo arguye,
pero en mi pava bulle
agua como pa un temporal.
De canciones bellas tengo
a los tientos cual melena,
cantos a la luna güena,
cantos al máiz y al trigo;
coplas que son del umbligo
se aplauden de panza llena.
Como payador de feria
puedo pintarle aperos,
todo el saber campero
tiene estante en mi sapiencia
pero yuyos de esperencia
no crecen en criadero.
Están los tiempos candentes
y hay yesca por tuitos laos.
Nel pedernal del verseao
no falta chispa que encienda
y que a naide le sorprenda
ver fuego en lo mojao.
Otros dan rienda a la sin hueso
porque prosear es sencillo.
Mas la esencia del ovillo
de la verdá ande no hay rey,
no está en la lana de la grey
ni en la punta del cuchillo.
Y sepan los que me atiendan
que no siempre jui ansina:
si lenta jue la cocina
pa´ sancochar entendimiento,
hoy chiflan mis fundamentos
cual churrasco en la parrilla.
II
De Concordia hasta Diamante,
La Paz, Federal, Vitoria;
toda la güelta a la noria
de los pagos míos di,
panza verde siempre jui
dende que tengo memoria.
Veces por rastrear el pique
y otras güeltas de orejano,
jui capincho en el barranco
y ñapindá en los esteros.
Soy de cuna montielero
y de querencia entrerriano.
Ricuerdo cuando yo pasé
galopiando por Villaguay
buscando los bienes que no hay
en esta tierra pal` paisano.
Van quinientos años, velay,
de inviernos sin verano.
Y lo que no encontré allí
no lo hallé en esas estancias
ande perdí la arrogancia
de la edá primorosa,
miseria es una cosa
que he tenido en abundancia.
Todo es conchave fijo
en los meses de cosecha.
Pero cuando ya está hecha
y los granos embolsaos
a rumbear para otro lao
tras de cobrarse la estrecha.
Rodando mejor se aprenden
estas amargas verdades.
Cualquiera paisano sabe
dir pisando con prudencia;
lo que graba la esperencia
no es un barro que se lave.
Como todos mis hermanos
que anidan en esta tierra,
en un rosario de guerras
hemos muerto por lo ajeno;
siempre será el pobre gueno
cuando es del rico la yerra.
Por eso en sus trapisondas
alguna vez también caí.
La relación que haré aquí
es la historia de los males
que de antiguo son normales
pal` gauchaje `e mi país.
Enredados juimos antes
pero aquí me desenredo.
Vean ustedes si en el ruedo
de estos cuentos que son míos
no se halla el pobrerío
cuyas razones heredo.
III
Jue por marzo y por allá
en mis pagos entrerrianos,
cuando acabao el verano
se armó un grande revuelo.
Aún no tienen pa` consuelo
algunos `e mis paisanos.
En ese entonces pionaba
en el campo de don Galván.
Porteño el hombre, y haragán
cuando hay que cinchar parejo,
todo lo heredó del viejo
menos lo que los años dan.
No soy manco pa` la pala
ni soy rengo pa` jinetear,
más de siete puedo contar
entre todos mis oficios
aunque a gatitas los vicios
me alcanza pa` despuntar.
De catango, vea amigo,
entre la hacienda trabajé,
de a caballo me crié
jugando a las faenas
en las que el gurí se entrena
pa` parar la olla dispués.
Así aprendí `e mis mayores
a servirme `el caronero,
curar bichera en enero,
cómo sentarmelé al bagual,
lo mesmo que armar el pial
pa` que rueden los terneros.
Alambro en el duro invierno,
esquilo cuando el verano
y en la siembra, paisano,
ni un chancho detrás le dejo
pues hice mío el consejo
de ser en todo baquiano.
Y como pa todo hay que rendir
no me abomba lo andao.
Entre las crines la vincha,
yo soy como el gateao
que aunque apriete la cincha,
antes muerto que cansao.
En estas tareas y otras
que sería al ñudo contar
yo me supe desempeñar
en esa firma por años,
mas alvertí los engaños
que me dispongo a cantar.
Con vergüenza recordaré
en esta presente ocasión
el día en que mi patrón,
con fanfarria de federal,
quiso engañar a su pión
pa` adueñarse del litoral.
El “campo” contra el gobierno
dijeron que jue la cosa.
¡Que me hagan aura la fosa
y me preparen pal` hoyo
que si esos eran criollos
yo soy el general Rosas!
IV
Yo golvía pa` mi puesto
de la estancia `e don Galván
montao en el alazán
que es de tuito mi desvelo,
con un andar como vuelo
y avispao en el corral.
Ansina diba, dando puerta
a una copla de mi gusto
cuando le reparo el susto
al pingo en las orejas,
y el escarceo ya deja
para detenerse al punto.
De lejos vide una chata
de lujosa marca“ailú”,
rápida como una luz
y al patrón que me decía
“súbase, gaucho Farías,
nos vamo` a Gualeguaychú.”
- “¿A Gualeguaychú?” pregunté,
“Ya es bien pasada la esquila…”
- “Deje esa mojarra tranquila,
no se le vaya a cansar:
hay un alzamiento popular,
usté está en primera fila…”
“Barajo, siempre me toca”
pensé para adentro mío,
carculando ya el lío
en que me estaban metiendo
mientras se m`iba escurriendo
del lomo un escalofrío.
Largué mi alazán en la hora
que el sol los campos ensangrienta
“mañana seré osamenta”
me dije al verlo galopiar,
pues que no iba a regresar
ya me daba en la cuenta.
Dende mi tataragüelo
jue mi sangre montonera,
aportando soldadera
cualquiera juera la ocasión,
Si el rico malicia un malón…
¡marche el pobre a la frontera!
Resignao a ese destino
de los hombres de mi laya,
ande nunca jamás se haya
un fin a los sufrimientos,
me apronté pa` ese alzamiento
al que iba a rendir batalla.
V
Ande me mandó “súbase”
subí…en la parte de atrás,
pues dentro diba Barrabás,
el cusquito de pedigrí,
que al viento no le deja dir
no sea se vaya a enfermar.
Las más de doscientas leguas
las flameé en la ventolera.
La cosa se puso fiera
cuando principió a garuar,
no se llegaba a estornudar
sin que la tos irrumpiera.
Ni agua pa mate me dio
ni un culo de cigarro
pero junté una de barro
como pa hacerme el hornero.
Tuve dos alas, compañero,
y volé… de fiebre y catarro.
Al llegar, qué Cristo, pensé
que era época `e parición:
había tanto barrigón
y tanta leche había
que eran como vacas el día
que va a largar el mamón.
Habían cortao la ruta
una partida `e patrones
por no sé bien qué cuestiones
sobre un yuyo escandaloso
que es pa` ellos muy valioso
pues los llena `e patacones.
Eso a algún alzamiento
ni de lejos parecía.
¡Unos cauchos que ardían
y estos dones empacaos
alrededor del asao
que un mencho les hacía!
Detrás de ellos vi formada
con milicos la barrera.
Ansi tráiban a la espera
una parva de camiones
que sin hacerse ilusiones
aguaitaban en hilera.
Mucha banderita con franja,
también mucha escarapela,
gurises en edá de escuela
corriendo por la calzada
y también vide sentadas
gran cantidá de agüelas.
Vi que había dos ranchadas:
a una diban los patrones
y a la otra los piones.
Con los míos entonces jui:
hay que ser como la perdiz
siempre en estas ocasiones.
Hermanaos estábamos
en la total inorancia.
Trabajadores de estancia
ninguno entendía jota
al ver esa gorda patota
suspirando en la abundancia.
Había gente `e los diarios
y también de televisión
mentando a la “retención”
y no sé qué condiciones
que dolía a los patrones
como empacho de lechón.
A veces cáiban algunos
de esos que son periodistos.
Y a todo el gauchaje arisco
pedían que muestren las manos
diciendo “¡Pobre paisanos,
esplotaos por el fisco!”
Y aunque nunca pude saber
ése don Fisco quién era
yo oía por donde quiera
que eran cien y veinticinco
los kilos que de un brinco
echaron en la carguera.
“Con todo”, me dije pa mi-
“este fardo es más liviano”,
pues yo carculo de plano
que mi patrón pesaba más:
sólo con los cuartos de atrás
ya le ganaba de mano
En fila nos formaban
y dale a la fotografía
pa` que, asegún decían,
vieran allá en la gran ciudá
que era un pueblo de verdá
el que estaba en rebeldía.
Al que más flaco lo vieran
y más güeso le contaban
los periodistos se amuchaban
alrededor del disgraciao
sacando fotos, cuñao,
que créiba que rejucilaba.
VI
Con un tucumano grandote,
del lado de “Santa Anita”,
hicimos yunta de cuitas
`e nuestros pagos distintos
mientras se hacía al tinto
un gasto de nochecita.
El changueaba de alambrador
antes que el yuyo valiera.
Que “la cosa estaba fiera
y los campos no separan
y aura una firma acapara
lo que antes de varios era.”
Fue él el que me anotició
de que había una “retención”.
Y me dijo, con aire tristón,
“…que es una forma `e robar
lo que otro se supo ganar
con su esfuerzo y su tesón.”
Y yo, que no soy letrao
y hay cosas que entiendo poco,
quise enmendarle el equivoco:
porque la única retención
se la hacen siempre al pión
que es el que hace el toco.
Callao se quedó el grandote
dándole güeltas a mi razón.
Creí entender la situación
y el por qué de aquel corte
y bichando pa` ese norte
me paré lleno de emoción.
¡Yo créiba que era llegada
la hora e` la reformación,
la que siempre la Federación
tanto había alvertido,
en la que el gaucho sufrido
haría valioso su sudor!
Que allí estábamos, pensé,
pa` recebir nuestra tierra
y güena la hora era
pues falta ya me hacía
y creí que ellos estarían
viendo cuál lote nos dieran.
Jubiloso y apercibido
que yo era retencionao
grité “¡Háganse a un lao,
que aquí está Alcides Farías,
le retienen tuitos los días
el fruto `e lo trabajao…!”
Mas, pronto pude entender
que lo mío no es retención…
Se llama “ser nomás un pión”
y “andá a cantarle a Gardel”
sigún me dijeron en tropel
cuatro señoras y un don.
VII
Mis decires revolvieron
el avispero `e patrones
y Galván a sacudones
me apartó de su juntada
al tiempo que me ladraba
algunas de sus razones.
¡Si vieran esa yarará
cuando se me vino al humo!
“Usté se calla, so reyuno,
y cuídese de comprender,
no sea que vaya a perder
dos, en vez de ganar uno”.
El hombre que está ebrio
habla verdades muchas veces.
Lo que la mentira guarece
bajo manto de aparencias
bien lo revela la cencia
del vino tomao con creces.
Por eso nunca es raro
que al que pasa por comedido
se le escape lo atrevido
y se lo conozca en realidá
cuando gomita su verdá
al punto que se ha bebido.
Y ansí Galván, chamuscao,
le dio soga a la arenga:
“aquel que trabajo tenga
y aquel que no lo tiene
lo que más le conviene
es lo que a mí me convenga”
“El páis está parado
y el corte debe seguir,
yo ya me iré a dormir
y mañana quizá no venga,
a todo coche detengan
aunque haigan de morir”
“La patria es una y federal
y este gobierno es tirano,
que sepan bien los paisanos
que en esta lucha desigual
si a los grandes nos llega a ir mal
la pagan los mas enanos”
“Y como siempre les dije
a quién habrían de votar
yo les mando aura a luchar
por una patria más justa
ande a la ley se la ajusta
a mi derecho de lucrar”
Mientras Galván, empinao,
seguía con la barrunta
vide venir una yunta
de lo mas estrafalaria,
la Rural y los de la Agraria:
aunque no lo crea, juntas.
Esos dos que en el pasado
no se podían ni oler
ahí estaban, a mi ver,
medio muy acollarados,
y de la mano tomados
como cosa de no crer.
Y acabó diciendo Galván
que “también es causa mía
y que si no defendía
la fuente de su riqueza
sería pobre en mi pobreza
hasta el fin de mis días”
VIII
El asunto me olía mal,
mi razón no es perezosa,
no siempre son estas cosas
lo que parecen por fuera
y de aquella embichadera
el güevo lo puso la mosca.
Caviloso me quedé
tras aquella perorata
y pal` lao de las chatas
mis pensamientos me llevé
y ansina jue que me encontré
con una voz más sensata.
Sentí el bocinazo detrás
de mi amigo Baldomero,
que oficia de camionero
y que allí estaba varao,
y como bagual ensillao
hacía sonar los cueros.
Aparcero `e mi confianza
pa` quien changueé de estibador,
el me refirió, al calor
de los verdes que apilaba,
quién perdía y quién ganaba
con eso de la retención.
- “Qué hace aquí, amigazo…”-
dijo al verme la traza
“¿Por qué no está en su casa,
lejos de toda esta ruindá?”
- “Peleando por más libertá...
dicen que anda escasa”
- ¡Qué libertá!- bramó cabrero-
Se llama cuidar el billete,
lo han metido en el brete
de sus manejos arbitrarios
ellos se llevan el destete
y usté, Farías, el calvario.
Y pa` ilustrarme en su punto
dentró a señalarme gente
y con el tenor siguiente
a todos los fue juzgando
mientras me iba cebando
hasta dejarme caliente.
“Ese que se ve nervioso
cabresteando a la presidenta
ha de creer que sus rentas
tendrán algo ´e sagrao:
matar y tocar sus cuentas
pa` él son el mesmo pecao.
Aquél, la provincia recorrió
con sus máquinas funestas.
Los montes viejos acuesta
y ya a ninguno le asombra
no hallar una poca e` sombra
pues pa` hacer soja molesta.
Aquel otro, más refinao,
no distingue liebre `e gato,
la zaranda pa el es plato
y el caballo pasa por guey
mas pa` no aplicar la ley
¡es más criollo que el pato!
Es dueño de un semillero
que es como una mina ` e plata.
Pa` especular se destaca
en ése su oficio artero
que los gastos abarata
vendiendo con falsos ceros.
También hay en el arreo
quien ha venido engañao,
son chacareros abnegaos
la gran mayoría de ellos:
inoran que en el atropello
son ellos los atropellaos.
Y van siguiendo el cencerro
de una madrina nefasta,
creyendo que quien lo aplasta
no es éste que hoy lo pondera
en corral de rico encierra
lo que al rico sobra y basta.
De todo este ruin carnaval
es el más perjudicao.
De enemigo declarao
cualquiera espera daño:
aquí anda en el rebaño
un gran león disfrazao.
Allí hay uno pa` que vea:
luciente cuenta ganao,
paño rojo almidonao
y un facón con tanto oro
que a usté, en un año ´e cobro,
no se lo dan ni empeñao.
Mas lo mesmo patalea
como un potro pialao
viendo el fierro afilao
por sacarle el privilegio…
¡Las bo… letas del colegio
querrá que pague el estao!
Y estos que vemos por tevé
abollando cacerolas
hace poco en tercerolas
las habrían convertido,
pero les faltan las bolas…
pa` bolear al alvertido.
¡Ni macetas han de tener
y aura son especialistas!
Siempre téngalos a vista,
no le ganen el costao,
la ocasión más imprevista
la aprovecha el avivao.”
Y ansí siguió desasnando
a este pobre gaucho bruto,
que con el orgullo de luto,
burlao del tuse a la pata,
a sus propias garrapatas
vivía dando tributo.
.
Estoy entre gente sabida,
pa qué repetir lo que dijo,
con lo mentao colijo
que comprienden lo que hablo:
ocasiones anda el diablo
mercando con crucifijos.
IX
Supe entonces del manejo
que hacen estos estancieros.
Con discurso patriotero
y hablando de la libertá
pretenden en realidá
comer solos el puchero.
Quién pudiera a estos zorros
filiarles todas las mañas,
pues con astucia tamaña
siempre se llevan el pollo:
debe aprender el criollo
a apartar tacuara `e caña.
¡Malhaya, quedé cebao
y hecho una furia, si viera!
No bastaba que los hicieran
deslomarse en el trabajo,
también tienen los de abajo
que correrles la carrera.
Vide un viejo que venía
de hablar con esa televisión,
acusándoló de vil ladrón
y otras cosas al gobierno
diciendo que era un infierno
el estado de la situación.
Y como yo caliente estaba
y buscando con quien desquitar,
me le jui buscando arrimar
al viejo `e la Federación,
y aproveché esa ocasión
para conocerles el pensar.
Lo que de él oí, alvierto,
en la oreja me ha dolido.
Ya les canto de corrido,
mudando a la cuarteta;
a la de seis sobran tetas
pa que mame el malparido.
X
Diálogo con el federado.
- “A lo que afederao le veo
una pregunta le quiero hacer,
que hay algunos matetes
que no logro comprender.
Los veo en buenas migas
con los trompas de la rural
¿Se ha hecho gente aura
aquel que era un animal?
Me pregunto, vea amigo,
qué jue del Grito de Alcorta”
- ¡Ahijuna, gaucho ladino!
dijo – “Mire, se la hago corta:
ya ese grito es susurro
y la Agraria no lo escucha
hágale caso a este viejo
que la verdad desembucha.
No nos enredemos ya mas
en cuestiones que nos alejan
“Dios los cría, ellos se juntan”
es lo que el refrán aconseja.
Si antes nos persiguieron,
y fueron nuestro enemigo
ya ve que en este presente
comemos del mesmo higo.
Una sola es nuestra lucha
y la pierde el que la afloja,
queríamos que todos coman
por eso sembramos soja.
- Los chinos la comerán
que yo nunca la he probao…
- Y… es pa` la gente más fina
que no vive por estos laos…
- ¿Y ande meto yo las vacas
si todo me lo han sembrao?
- Ya la merma levantará
el valor de su ganao,
espere un poco pa` vender
y después la pasa echao.
O bien las manda al museo
como cosa del pasao.
- ¿Y qué paisano va a poder
costearse aura un churrasco?
- A teros y comadrejas
tendrán que perderle el asco.
Pero deje de marearse,
nosotros queremos libertá,
si nos apoyan los gorilas
¡es una pura casualidá!
Nada tienen que ver esos
con el alma del piquete,
estamos por la producción
y el gobierno está al garete.
Con tanto impuesto y retención
que después dan al crotaje…
y una vez que se acostumbren
ya no habrá quien los abaje.
Esto es como ya fue antes,
en la batalla `e Caseros
de este lao, federales,
y del otro, montoneros.
Sólo nos falta un Urquiza
y ya les podremos ganar…
- ¿El panzón de un solo diente
es el que se va a postular?
- No sea zonzo, paisano,
hace falta alguien más radical,
que no le tema a la historia
y alivianao de moral.
- Ninguno hay tan valiente,
tan radical y torcido.
- No tema, nunca ha faltado
un roto pal` descosido.
- ¿Sabe algo que los demás
aún no sepan por cierto?
- Yo se que el mejor tirano
siempre es el tirano muerto.
- ¿Muerto? ¡Velay que están duros!
¿Cómo lo piensan despenar?
- De hambre los acabaremos
con este locaut patronal.
Que no hay tirano, hay tirana,
y se llama Mayoría,
está mal enseñada dende
que el gobierno la malcría.
Porque el pueblo y la hacienda
son medio la mesma cosa:
cuando marchan muy pesados
hay que aligerar la tropa.
Así entonces harán régimen
y sabrán quién es el que manda
si el gobierno meteriche
o la tradición agraria…
XI
No sé decirles, señores,
la fiebre que me agarró,
que mientras el viejo habló
se me hizo blanca la vista,
pedí a mi Dios que me asista…
y redondo al suelo cayó.
Desplomao como hacienda
que el matarife ha golpeao
ansí el viejo agrandao
dentró a largar chocolate,
vide que lo mesmo laten
corazones escarchaos.
En un principio ni supe
qué había sucedido
pues había procedido
como dicen, de reflejo,
mientras gritaba el viejo
“el bruto me ha herido”
Al ver que mío jue el revés
yo me di por perdido
mas, señalando al caído,
dije “¡Y a cualquier sotreta
que con el gaucho se meta
ya le irá parecido”.
Se hizo un silencio muy grande,
por todos me créi mirao.
Dispacio jui acorralao
hasta no tener salida,
me sentí la liebre herida
que los perros han rodeao.
Acechao por copetudos
queriéndosemé abalanzar,
eché de menos mi alazán
por ahorrarme aquél apuro
pero el que es gaucho duro
no sabe lo que es recular.
Haciendo pata ancha entonces
jui un potro entre la hacienda,
desbocao y sin rienda
bajo lluvia `e puñetazos
les mostré, a los ponchazos,
que Farías no se arrienda.
Señoras, patrones, viejos
y hasta el cuzco Barrabás
jugaban a quién le da mas
a este pobre gaucho cantor
que si entonces no cantó flor
jue por algún santo nomás.
¡De haber estao un López
pa que ese cuadro pintara!
No hay pincel que le aguantara
dejuro, tanto esquinazo,
pues con un solito brazo
yo dudo que le alcanzara.
Mesejante trifulca, sepan,
en mi vida había visto
y ansina, yo les insisto,
y aunque esa vez no la gané,
que a más de uno dejé a pie
encomendándose a Cristo.
El cotorreo ´e las aguelas
cuereándome yo sentía,
mientras unos me escupían
y otros me tiraban bollos
supe que pa ser criollo
no era bueno el día.
En medio de aquel tumulto
lo sentí a Galván chillar
“déjenlo que lo viá curar
al gaucho mal enseñao”
mas el gusto no quise dar
y le curé yo l´ entripao.
Mi amigo, el tucumano,
que sacando cuentas quedó,
justo a tiempo lo comprendió,
pues las sumas no le daban,
que era culera la taba
que estaba usando el patrón.
“¡Abran cancha!” gritó entonces
“¡va otro toro al rodeo!”
¡Entoavía me lo veo
a ese tucumanazo
limpiando a cabezazos
y repartiendo al menudeo!
Ya de a dos cambió la cosa
y todo jue cuesta abajo,
poniendo puño a destajo
en tanta jeta `e tilingo
y algún que otro gringo
pa` hacer bien el trabajo.
Jue ahí cuando el milicaje
que se había puesto a ver,
viendo que se iba a perder
mucho estanciero en el brete,
que descuidando el piquete
jue buscando interceder.
Quedó la ruta liberada
o ansí lo habrá creído
aprovechando el descuido
mi güen paisano Baldomero.
Y en medio del entrevero
a su camión nos subimos.
Bienhaiga mi aparcero,
nos sacó `e la estacada.
La patronal desparramada
por toda aquella banquina
se quedó con la espina
de ver mi suerte salvada.
Por ande pasó su camión
también pasaron los demás.
De la larga cola de atrás
de camiones que esperaban
se alzó una gran bocinada
cual festejando al pasar.
¡Desparramo `e mi flor, viera
cómo quedó el culerío!
Mientras el camión avanzaba
se dispersaba el gentío
¡y don Galván que miraba
sin dar fe a lo sucedido!
Las caras largas de aquellos
“federales” mal habidos
entonces entristecidos
por ver su treta burlada
es memoria atesorada
pa` consuelo de lo perdido.
XII
Con Baldomero seguimos
hasta pasando Paraná.
Allí se apeó el compañero
que pa` Tucumán golvía.
Quién sabrá en estos días
por cuáles rumbos andará…
Yo seguí con el viajando
hasta cerca de Vitoria
donde acaba la historia
que hasta aura les he cantao
con los dones que me han dao
la razón y la memoria.
Como pique no tenía,
ni pingo, ni un solo cobre,
hice la que hacen los pobres
para rasguñar un queso:
changuear por pocos pesos
pa` que miserias no sobren.
Vine a saber más luego
el final de aquél asunto.
A la “i” le puse el punto
de esta historia pasada
que hoy ansina barrunto
pa` que no sea olvidada.
Que la que se pierde sirva
para ganarla en dispués:
no pongamos más el pie
en socavón conocido
y que ande alvertido
quien ya sabe lo que es caer.
Y aquí este cantor deja
en su canto la alvertencia;
es engañosa la cencia
de llevar agua al molino,
al bien de nuestra querencia
no van todos los caminos.
Es fácil que el poderoso
se pierda por su ambición.
Pero es la mayor lición
que todo esto ha dejao
que si ellos han ganao
jue por nuestra desunión.
En este país de penas
ande ralea la memoria,
si se repite la historia
es por las cuentas sin saldar;
el potro avanza al galopar
porque no cincha en la noria.
Que saque el hombre la pala
y que escarbe bien en lo hondo.
Pa` no dar güeltas en redondo
y bichar el norte buscao
que nos sirva aquel pasao
para no golver al fondo.
De siguro vendrán días
en que el pueblo vea esto.
Que se esté el paisano presto
y afilao el pensamiento,
que sepa cuál es su puesto
cuando llegue ese momento.
La mesma estrella llevo yo
como mi agüelo llevaba,
que la marcha es más brava
si una fe no la alumbra,
el temor a la penumbra
hace al alma esclava.
Va terminando Farías
sus cantos con fundamento,
ya se calla el estrumento,
ya se acaba la zozobra,
aunque hay razón de sobra
pa` darle clavija al tiento.
A silencio aquí me llamo,
aquí se calla el cantor.
El pueblo en su amor
sabe ganar cuando pierde,
su esperanza siempre verde
esta anunciando una flor.
-Fin-