Los trabajos y los días. Huellas por donde se hace la patria.

 

 

Los trabajos y los días. Huellas por donde se hace la patria.

Roberto Hilson Foot

 

“Pienso que el hombre debe vivir en su patria y creo que el desarraigo de los seres humanos es una frustración que de alguna manera u otra entorpece la claridad del alma. Yo no puedo vivir sino en mi propia tierra; no puedo vivir sin poner los pies, las manos y el oído en ella, sin sentir la circulación de sus aguas y de sus sombras, sin sentir cómo mis raíces buscan en su légamo las substancias maternas…busqué de nuevo la hermosura de mi patria, la fuerte belleza de la naturaleza, el encanto de las mujeres, el trabajo de mis compañeros, la inteligencia de mis compatriotas.”

Pablo Neruda, “Confieso que he vivido”

 

Introducción

“Hasta Trilce” fue presentado en Agosto de 2012 como un “espacio dedicado a la investigación artística y filosófica, a la producción teatral y musical” dejando en claro que los objetivos eran tanto de investigación como de producción, gestando para ello un espacio de diálogo entre las dos dimensiones, pensadas como complementarias más que como antinómicas. Como declaración de principios da cuenta de una extensión, un espacio, un lugar y también de una funcionalidad que se intenta imponer a ese “topos”. Es un espacio pensado en dinámica temporal por lo que puede imaginarse como un camino colectivo, dotado del dinamismo propio del andar. Un camino de arte y filosofía, transitado con el compromiso de explorar la tensión en torno a la representación entre la modernidad y la posmodernidad. Comprometidos con la conformación de una nueva identidad popular a partir de las tensiones en torno a la subjetividad y su relación con el territorio que se reconfiguran a partir del fin del proyecto moderno del logo-centrismo europeo. “Hasta Trilce” se desarrolla como huellas que pretenden abrir un camino, basado en la convicción de que lo colectivo y comunitario es más potente que lo individual y egoísta. Este espacio al ser denominado “Hasta Trilce” demanda desde su idea fundacional un ir hacia, un andar. Remitimos de forma expresa al libro publicado en 1922 y escrito por César Vallejo (1892-1938). Ese libro y el poema que solo a veces se incluye en el mismo, están marcados por una audacia singular tanto en la sintaxis como en la lexicografía. Esa audacia del poeta peruano es invocada por los viajeros de este espacio que pretenden seguir impulsando a lo largo de las décadas un camino de arte y de filosofía que es el que nos hemos empeñado en transitar. En pos de ese camino intentamos meditar sobre los contenidos filosóficos que buscamos configurar y expresar como propios de una relación recreada entre la subjetividad y el territorio. Procuramos un andar en busca de un lugar al cual en el fondo sabemos, como nos lo anticipa el poeta, no podremos llegar. En ese marco es en el que “Hasta Trilce” se lanza al desafío de caminar más de 5000km desde Tierra del Fuego hasta Jujuy. Desandando los destinos coloniales de dominación, procuramos dialogar con las identidades populares que se expresan en su especificidad territorial por medio de su trabajo que en definitiva es el trabajo que hace a la patria. “Hasta Trilce” no se piensa como transeúnte, ni como mero espectador pasivo, sino como parte del andar colectivo que forja la identidad del pueblo en el cotidiano hacer, imaginar, soñar, amar, de los hombres y mujeres de nuestra patria, no falsificados por idealizaciones artificiosas sino plenos en sus trabajos, penurias, cavilaciones, alegrías, temores, fracasos y esperanzas. “Hasta Trilce” no busca representar a ese pueblo pues no se siente compelido a gestar falsas objetividades, ni pensamos en el fondo que sea posible esa labor desde el punto de vista filosófico, pues ello implicaría sostener la confianza en un mundo de representaciones que se arroguen pretensión de verdad, algo difícil de mantener en este siglo XXI. “Hasta Trilce” por el contrario aspira a ser parte de ese colectivo con el que sentimos en común, con el que nos dolemos y alegramos, con el que amamos y soñamos con los éxitos y fracasos de quienes somos los hombres y mujeres que hacemos nuestra patria.

 

Consideraciones teóricas

El nombre de nuestro espacio “Hasta Trilce” alude al poema que ha servido para orientarnos permitiéndonos mentar los rumbos que deseamos seguir. El poeta peruano sostuvo:


Hay un lugar que yo me sé

en este mundo nada menos

a donde nunca llegaremos.

Donde aún si nuestro pie

llegase a dar por un instante

será en verdad, como no estarse.

En ese sitio que se ve

 a cada rato en esta vida

andando, andando de uno en fila.

Mas acá de mi mismo y de

mi par de yemas, lo he entrevisto

siempre lejos de los destinos.

Ya podéis iros a pie

o a puro sentimiento en pelo

que a él no arriban ni los sellos.

 

 El poema o más bien la invocación del mismo nos obliga a los creadores de este proyecto a internarnos por las rugosidades, nos compromete a arriesgarnos por tierras no del todo conocidas. En la elección de un nombre se puede resignificar los combates por la esperanza. Es conveniente por ser nuestro andar de uno en fila, hacer carne la idea que anticipábamos, de que en realidad nunca llegaremos, que lo que importa para nuestra asumida finitud es el camino y que las palabras que seleccionemos puedan permanecer en nuestra compañía como significantes abiertos, debatidos, palabras tensadas, atravesadas por sentidos en disputa. La música, la dimensión acústica del mundo es parte del ritmo y de la melodía de esa marcha, es parte del ensamble que buscamos conformar. Desde nuestra gestación inicial la música ha sido parte indisoluble de nuestro proyecto que hemos centrado en la labor creativa y exploratoria de “La Lija”. No sabemos que tan lejos puedan viajar nuestras notas y palabras pero para nosotros como viajeros lo que nos importa es hacer el esfuerzo creativo y que seamos plenos aceptando nuestros inciertos límites. Desde esta espacialidad atravesada de sentidos temporales, intentaremos por medio de nuestro andar que esas notas reverberen en principio en la tierra acústica por excelencia, la tierra de tempestades en la que hemos visto volar las piedras. Iniciaremos por lo tanto la expedición, desde la exigente Patagonia para internarnos en el invierno Cuyano con la esperanza de coronar el camino en la primavera del majestuoso Altiplano del Noroeste del país, guiados por la columna vertebral de la patria, la magnífica Cordillera de las Andes. Nuestro espacio intentará registrar, dialogar y reflexionar sobre la compleja trama de la periferia a fin de pensar nuevas centralidades a lo largo de los miles de kilómetros que caminaremos por el piedemonte cordillerano. Iniciados hace muchos años en nuestras expediciones Patagónicas, buscaremos explorar la forma en que los significantes deben ser disputados en la realidad diaria del pueblo que en sus manos labora la riqueza de nuestra patria. Caminamos con el deseo y compromiso de pensar y sentir una condición argentina que sea parte de un proyecto bicentenario de patria grande, la que nos permita aportar a una identidad plural americana, que de cuenta del fin de la centralidad europea que subyace en el fin de la modernidad y de la historia. Esa imposibilidad actual de establecer la centralidad de la historia que nos había condicionado durante siglos, nos habilita o quizás nos demanda formular una nueva topología en la que ya no padezcamos la negatividad de ser la contingencia bárbara que se nos había asignado en la dominación colonial y en


la hegemonía cultural occidental. La pérdida de la centralidad nos posibilita pensar una alteridad revalorizada que no puede seguir siendo subestimada ni determinada a ser una mera otredad de la razón de la historia. Asistimos a la legitimación de lo que ha sido por siglos discriminado y masacrado como barbarie ante la decadencia de lo que se imponía como civilización. Las nuevas condiciones históricas permiten el desarrollo de una nueva forma de pensarnos como alteridad, lo cual pretendemos hacer en diálogo con nuestros compatriotas a lo largo de los miles de kilómetros que caminaremos. Tenemos fe en que somos y que hemos sido menos y que de alguna forma será mejor ampliar los sentidos al andar en vez de cerrar lo que creemos a priori como verdad. Nos espera un largo y arduo camino del que mostramos los primeros pasos en esta sección que ahora presentamos invitándolos lectores a que caminemos juntos y que se sientan parte de esta inmensa exploración.

  

Trabajo de campo

La expedición intentara dialogar acerca de la dimensión identitaria de nuestro pueblo que entendemos es parte constitutiva del pueblo que hace la patria. En el modelado se intentara ver el uso de las herramientas y los utensilios, los horarios, ritmos y comidas, las labores, esfuerzos y satisfacciones, tanto las penurias como las alegrías, la música y la religiosidad popular así como los matices etnográficos propios de diversas culturas valorizando los aportes de los pueblos originarios, elementos todos que hacen posible la gestación de la riqueza de una patria. Sin embargo esa producción debe ser deconstruída y no encasillada como mero factor antrópico sino como trabajo y producción que solo pueden entenderse como parte de un sistema de explotación atravesado por relaciones de producción. Los trabajadores no podemos pensarnos como agentes libres sino que debemos entender los condicionamientos que como seres sociales nos fuerzan a lidiar con los desafíos naturales propios del piedemonte cordillerano con significativas variaciones latitudinales, pero siempre enmarcados por relaciones de producción que como tales son relaciones de poder que condicionan y en buena medida contribuyen a explicar las complejas contradicciones en que discurrimos como sociedad en relación con el medio natural. Estos trabajos, en buena medida rurales, tienen una íntima relación con el territorio y es un factor de incidencia en el modelado del paisaje. Atravesaremos el bosque patagónico en zonas de relieves abruptos de clima frío húmedo, los ecotonos hacia la estepa con clima frío y seco con características semi-desérticas, con zonas de predominio herbáceo y pastos xerófilos hasta las zonas arbustivas con frecuentes geoformas de origen volcánico. Seguiremos nuestro periplo por zonas de bosque más templados propios de la Patagonia norte para bordear zonas de selva valdiviana y de bosques ralos con isletas de pehuenes o araucarias. Más al norte nos tocara

caminar por zonas propias del monte de llanuras y mesetas con clima templado árido, para seguir hacia el norte atravesando las zonas de montes de sierras y bolsones y la gran puna sobre los bordes de los altos Andes con su clima frío, precipitaciones níveas, superficies rocosas y vegetación de gramíneas y arbustos. El trabajador rural, pescador, minero, hachero, puestero, ovejero etc. vive en el modelado de ese territorio interactuando a partir de relaciones de poder con ese entorno. Ese vivir incluye los miedos, conocimientos ancestrales, dificultades y amenazas a las que se ve sometido, los mitos y relatos explicativos ante la vida estructurada en ese entorno así como aspectos domésticos propios de la vida familiar y comunitaria. No creemos en el determinismo pues recordamos como en pocas décadas de nuestra historia zonas enteras cambian de formas culturales, lenguas, regímenes económicos, tipos de propiedad de la tierra y formas de desarrollo productivo y tecnológico por lo que debemos concentrar nuestra atención en las formas y dinámicas socio-culturales que resignifican el paisaje más que en inconsistentes determinismos naturalistas. No pretendemos gestar un trabajo científico aunque es indudable que nos apropiaremos de contribuciones de la sociología, antropología, geografía, geología, economía etc. pero manteniendo una preferencia por la gestación de una empatía poietica (ποιέω) de los que se reconocen como parte de un colectivo y que solo pretenden amplificar las significaciones y enseñanzas fundadas en los diálogos fructíferos con las voces del pueblo. Es una exploración empática del pueblo real no idealizado, inserto en sus heroísmos y miserias que son las mismas que nos embargan a nosotros, seres humanos en contrapuntos a veces fructíferos, a veces avasallados por las relaciones de poder, atentos a las fuerzas de la naturaleza que demandan una consideración no determinista sobre los trabajos y los días de las sociedades y sus dinámicas territoriales. A partir de registros fotográficos, fílmicos, grabaciones y entrevistas orales procuraremos producir ensayos que reflexionen sobre la relación entre la subjetividad e identidad argentina y sudamericana y relatos que en función de nuestras posibilidades narrativas, nos permitan ficcionalizar las experiencias que iremos encontrando. El registro fotográfico intentará focalizar en el pueblo en sus trabajos y sus días, pero no posando ante una cámara sino en su acción constitutiva del hacer cotidiano al producir la riqueza de la patria. La dimensión acústica de la que somos parte se articula como decíamos, por medio de la labor de “La Lija” orgánicamente constitutiva del proyecto “Hasta Trilce” y que explora desde hace más de diez años los timbres, temas y melodías de una nueva música popular que exprese la complejidad de nuestra sociedad del siglo XXI. Intentaremos organizar eventos musicales a lo largo de los trece o catorce meses de expedición que permitan una interacción fructífera entre las expresiones musicales locales y “La Lija” a lo largo del largo camino a recorrer. Se incluye además la dimensión doméstica culinaria, los aromas y sabores de cada tradición, investigando los secretos de un aspecto

tan significativo para la identidad de un pueblo como la verdadera cocina rural que revela los frutos de la tierra y los condicionantes socioeconómicos. Junto a las expresiones artísticas será necesario estar atentos a las formas de religiosidad popular que con frecuencia se esconden en forzados sincretismos pero que esperamos poder identificar y compartir pues son elementos identitarios insoslayables de un pueblo.

 

Conclusión

Este encuentro que hemos denominado “Hasta Trilce”, gracias a la iniciativa de valientes jóvenes ha sido reconvertido en un espacio de proyectos que como todo obrar humano esta amenazado, por un lado por el riesgo asociado a una aventura de claro compromiso con el arte y la filosofía y por otro sin duda, enfrenta la amenaza del olvido propia de la finitud. Semejante expedición se encuentra además amenazada por múltiples obstáculos y peligros que son propios de esos entornos a veces difíciles, pero estamos dispuestos a aceptar esos desafíos entendiendo que del mismo pueden resultar fructíferas contribuciones a ese andar colectivo que nos hemos propuesto.

 

Nos inspira el mismo poeta quien afirmaba en el poema XVI del libro Trilce (1922):

 

Tengo fe en ser fuerte.

Dame, aire manco, dame ir

galoneándome de ceros a la izquierda.

Y tú, sueño, dame tu diamante implacable.

tu tiempo de deshora.

 

Tengo fe en ser fuerte

Tengo fe en que soy

y en que he sido menos.

Ea! Buen primero!