Péndulo de casa vieja
 

Péndulo de casa vieja


Llegué aquí y era todo silencio y gato:
ahora gimen vigas la hamaca de mi canción.
Ya no pienso en nada. La pura nada es mi rato
y giro y giro, tieso cairel de la habitación.
Un día azul amanecí en eclipse de cuchillos,
recordé el ocaso en la pradera de mis cuellos.
En la hora más sola me conté entre los bellos
que la muerte nupcial encierra en sus anillos.
Me lloren paredes mudas y ciegas ventanas,
me olviden las felices sábanas de ayer.
Qué importa. Soy el que cuelga. La alma temprana.
La tangente en plena sombra mirándote sin