Oda a la modelo
 

Oda a la modelo.


“Además de técnicas de combate
y el uso de distintas armas, los gladiadores
aprendían también a fijar una postura corporal,
tenida por honrosa, para cuando fueran
heridos de muerte”
A ésta hablo, oh mujer,
modelo, la de mi tiempo,
belleza feliz de polvo al viento
a la altura de mi deseo,
al talle de los sueños cóncavos.
Amo en ti toda mi muerte en vida,
oh tu, mujer,
de todas la más valiente,
hija de nuestra vieja caída.
Anclada y muerta ya,
muerta ya pero más decidora
que las rosas hermanas.
En toda la pelvis erguida,
basta saber para morir peor.
Aunada a toda la juventud sublunar
te vi poner el Símbolo Alto
de la divinidad más breve
sobre la arena que olvida,
robándole caprichos a la luna
(¡oh perfecta, perfecta!)
y reír cuando el viento la destroza.
Para Chunchuna Villafañe