Mirad al paisano Miguel
 

Mirad al paisano Miguel:
va lindo sobre sus galopes
y su flanco tangente.
Las señoras celebran al paisano Miguel
y en las escuelas le dicen
el claro concilio del cielo y del trabajo.
¡Qué bien! ¡Qué bien alza sus bordones
sobre la noche centrípeta,
llorando su color maduro
de osamenta dispersa!
Pero ellas se anochecen y bostezan y hablan
cuando el dolor azul
parejo sólo al azul del paisano Miguel.
Y los niños no conocen el suspiro secreto
cuando Miguel recoge le red de su vida
y le llora el caballo yunques desbocados.
Ay Miguel, paisano del país,
Miguel todo derrumbe de viejos valles
sobre viejos ríos
hacia viejos mares