La Lija
En lo que a la actividad de la música se refiere, y específicamente, la música popular y a las disciplinas aledañas a este quehacer, Hasta Trilce se expresa a través de su Compañía. La “estable” de Hasta Trilce, es “La Lija”, compañía a de artistas, esencialmente musical, a su vez compositora e intérprete, con experiencia en el campo teatral y el literario , hoy abocada a la creación de nueva música popular. La Lija da cuenta de su trabajo presentándose regularmente en Hasta Trilce. La misma graba en Hasta Trilce, conspira en Hasta Trilce, vive en Hasta Trilce, sufre y festeja en Hasta Trilce. Amparados en la noción de que la música popular no es mero reflejo del pueblo, sea lo que sea esa dinámica e inasible criatura, sino también la posibilidad de ese pueblo, que música y pueblo se crean mutua y recíprocamente en una conversación que es primero epocal y luego trascendental, la Lija pretende crear una obra de la que pueda deducirse el espíritu posible de la Patria Grande y que pueda abolir a la posmodernidad en sus expresiones culturales. Así, sus creaciones pretenden pertenecer al ámbito de lo popular y se vinculan con el imaginario folclórico nacional y sudamericano. Enmarcados en el quehacer de la música popular, entiende que la tal no es un cuerpo estático de elementos, sino dinámico, mudable y pasible de contribuciones, que está en disputa continua y atravesado por tensiones y definiciones que se asientan en las relaciones de poder que hacen a la cultura de las épocas. Es decir que lo popular no se emula ni se recrea, sino que se crea y en haciéndolo constituye en parte al mundo, junto a las otras actividades humanas de capacidad constituyente fuerte. Pero entiende a su vez que esta creación se da dentro de ciertos límites que en realidad no son tales si el artista es, efectivamente, popular. La Lija pretende hacer aportes a la música latinoamericana, sin regionalismos cerriles, con una propuesta musical y poética que esté a la altura de nuestra historia y nuestra potencia, a modo de síntesis (jamás fusión) entre los folclores y las realidades, confiando en que, además de las identidades locales de las músicas y la correspondencia con sus etnias de origen, idiosincrasias y geografías particulares, comparten éstas una posibilidad de destino común, que es la de expresar y crear un pueblo en su imaginario real y potencial en tanto sudamericanos.